miércoles, 24 de agosto de 2011

CONFESIONES DE UN OPIÓMANO INGLÉS (Thomas de Quincey)

"...Cierto es que también el vino, hasta cierto punto, y en ciertos hombres, tiende más bien a exaltar el intelecto y reforzarlo; yo mismo, que nunca he sido un gran bebedor de vino, había experimentado que media docena de vasos de vino me afectaban beneficiosamente a las facultades, dando lucidez e intensidad a la conciencia y produciendo el sentimiento de que la mente estaba ponderibus librata suis. Y ciertamente es de lo más absurdo que el lenguaje popular diga que un hombre está disfrazado por el licor; por el contrario, la mayor parte de la gente anda disfrazada por la sobriedad y es cuando beben (como dice cierto anciano caballero en Athenaeus), cuando los hombres muestran el auténtico natural de su carácter, lo cual no es precisamente disfrazarse..."





Fragmento de Confesiones de un opiómano inglés, 1821.

1 comentario:

  1. Nos encanta, si, nos encantan los comedores de opio.

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